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30 oct 2014

En defensa de los malucos

Justin Bieber, Maluma, Diomedes Díaz, Romeo Santos, Wisin sin Yandel, Miley Cyrus, Ricardo Arjona, Niki Minaj, Maná y Lady GaGa; tienen todos algo en común aparte de la evidente carrera musical de cada uno. Todos ellos viven en las bocas de los haters (odiadores) que pareciera pasan más tiempo buscándole pulgas a los famosos que detestan, que disfrutando sus propias vidas.

A Ricardo Arjona lo utilizo de chiste y de meme para hacer comentarios en Facebook, pero lo que haga y deje de hacer me importa poco. El reguetón (yo lo escribo así) me molesta, pero no me pongo a escucharlo ni a leer noticias de farándula sobre los individuos que lo interpretan y en resumidas cuentas, no pierdo el tiempo con lo que no me gusta.

Vi en Facebook que a un amigo le gustó un artículo en el que se denigra de Maluma, a mi amigo le dio risa y por eso quise curiosearlo. Honestamente me cansé en tres párrafos de un texto basto y sin oficio, no me sacó ni una sonrisa y desistí en la lectura. No puedo negar que como la mayoría estoy ávido de algunos chismes y de vez en cuando miro en las vidas ajenas, como lo hace todo el que tiene una cuenta de Facebook.

Internet es la vitrina del chismoso y es en este medio donde encontramos los secretos más hondos de gobiernos y meretrices y el conocimiento profundo de las ciencias y noticias falsas que divierten y despistan al público; hay de todo y para todos, con contenidos bien estructurados y otros construidos sobre una pila de mierda recogida de las ganas de unos por cagarse en los otros.

Yo ya me cansé de eso. De eso último, de estar viendo cómo la gente se desgasta en criticar a un artista, de rebuscarle todos sus defectos y errores y ser condensadores de mala energía. Pareciera que el pasatiempo es hablar mal y esparcir la ponzoña sobre esos artistas detestados, no existen las críticas constructivas sino solamente una catarata de insultos e insolencia, válvulas de escape de gente amargada que entre sus palabras malintencionadas asoma los dos últimos pecados capitales.

Ya lo dijo Cochise hace largo tiempo y al parecer el mal incrementa con el acceso a los medios de información. Yo no vivo en Colombia y evito ver la televisión colombiana, por eso no veo La Voz Kids, ni La Voz, ni The Voice, ni La Voix… no veo el programa en ninguna de sus franquicias de ningún país porque simplemente no me interesa, contrario a eso, gracias a Facebook, me doy cuenta que hay mucha gente que ve el programa y se dedica a criticarlo, y a criticar al tal Maluma; tal y como criticaban a Amparo Grisales por su desempeño en Yo me llamo.

Tal vez sea la edad, o haberme "escapado" de Colombia hace casi diez años, pero yo desarrollé el increíble súperpoder de cambiar el canal o apagar el televisor para no exponer mi cerebro a lo que poco me aporta o a lo que poco me entretiene. Quizá tengo un defecto genético y soy incapaz de disfrutar los insultos contra esos artistas que no me gustan y que no me interesan, pero insisto y confieso, los chistes con Arjona y Amparito sí me gustan.

Esta semana apareció una nota sobre la participación de Kirk Hammet en un disco de Exodus, su banda nativa, y un guitarrista de Medellín aprovechó la oportunidad para criticarlo por el uso del pedal Wah, concentrándose en señalar que Hammet es un mal guitarrista. Así como todos los que critican a los personajes de la lista que hice al comienzo diciendo que son malos músicos. Sin discutir el hecho de que ellos hayan estudiado música o no, ni el contenido de su trabajo, la verdad es que todos ellos están en la industria produciendo y vendiendo lo que hacen aparte del mérito musical que se le pueda otorgar o negar.

Quizá Maluma haya sido lo peor que haya podido producir el folclor colombiano, yo ni siquiera he oído alguna vez su música. pero es él y no otro el que está en ese programa, por que él le gusta a mucha gente a pesar de sus detractores. Kirk Hammet es el guitarrista líder de Metallica a pesar de que un músico criollo señale que usa un solo pedal hace 20 años, algo ha tenido que hacer bien, y no solamente bien, sino mejor que muchos otros para mantener su posición.

Soy un metalero raro que aprendió a respetar los gustos ajenos porque simplemente quiero que respeten los míos. Prefiero invertir mi energía, tiempo y dinero en lo que me gusta, en lugar de dedicarme a lo que no me gusta. Dice el dicho anglosajón: live and let live (vive y deja vivir), que cada uno se dedique a los suyo y todos seremos más felices.

Póngase a pensar que verdaderamente es más la música que a usted no le gusta que la que disfruta. Cuando alguien me dice que le gusta "de todito", le hago pruebas para demostrarle que ese postulado es más falso que las pezuñas de Marylin Manson: hago el ensayo con death metal, bachata, polka, pasito duranguense, música india, punk, ópera, guasca, vallenatos y música china, sin dejar atrás los artistas vernáculos peruanos; es seguro que con varios de esos salen espantados. A nadie le puede gustar de todo, como a nadie le puede disgustar todo, aunque a mi amigo, el de la publicación, perece que nada le gusta, pero esa es otra historia…

28 jul 2014

Voy a hablar mal de vos

Cuando lo vi hace años aseguraba que le habrían pagado para vestirse con "tal elegancia" o que habría sido alguna suerte de canje marquetero que sus apoderados habían negociado para el evento deportivo-farandulero. A mis ojos espantoso, a otros el traje de Lionel Messi les impresionó por su moderna elegancia y se habló más de la pinta que del trofeo.

También hubo muchas críticas al jugador cuando "ignoró a un niño" que le tendió la mano amigablemente, pero la gente antes de buscar una explicación o ver el video completo se desparramó en insultos que por antonomasia maltrataban a la nación argentina: "petulante", "soberbio", "se va a suicidar lanzándose de su ego"… Pero es que es muy fácil criticar, sobre todo a la gente famosa, sin conocer las historias detrás de cada vida, detrás de cada trofeo, detrás de cada patrocinio.

Leí como muchos esta columna en la que no solamente entendí las dificultades por las que pasa esta estrella del fútbol, sino que pensé en tanta gente célebre que a diario babeamos con nuestras lenguas viperinas y lapidamos en los muros de Facebook como si no fueran gente que como nosotros, tiene su historia.

Siempre que escucho cualquier canción de Michael Jackson siento mucha tristeza por el fin tan trágico que tuvo este genio de la música y el baile, y no me refiero a su muerte, sino al momento en que su niñez acabó para dar paso a un ascenso vertiginoso en el mundo de la fama y los excesos, y con ello, los compromisos, la exigencia, el desgaste y la necesidad de seguir adelante para responder a las expectativas. No voy a justificar su proceder, pero entiendo un poco por qué su adicción a ciertos fármacos legales y esa continua evolución en cirugías plásticas. Dar lo máximo, alcanzar la perfección, mantener el amor de sus fanáticos, sostener al "Rey del Pop" en su trono.

Ses nouvelles résolutions: la folle vie de
Miley
 (Sus nuevas resoluciones, vida
loca de Miley)
Converso con mi esposa muchas veces, motivado por imágenes o noticias de jóvenes artistas y siempre me hago la misma pregunta: "¿Por qué hacen tantas estupideces?" Tal vez por responder a las expectativas. Esta foto de una portada de revista (a la izquierda) la tomé hace unas noches y me causó mucha gracia cómo el francés leído en español cambia de sentido. Pero volviendo al tema, pienso en esos artistas que llenos de talento aprenden a vivir llenos de problemas, "dando papaya" para que sean la burla en los medios de comunicación y para que pasen de vez en cuando a que les tomen fotos de fichajes judiciales.

Todos ellos deben tener sus motivos y sus dificultades. Justin Bieber pasó de ser un muchachito lindo que tocaba guitarra y cantaba a ser un ídolo de las niñas, de un momento a otro se llenó de fama y dinero, y de buenas y malas compañías. Miley Cyrus se ha dejado fotografiar por sus malas amistades para que publiquen fotos de ella soplando un bong (por la razon que fuera) y que gracias a eso y otro sartal de idioteces, cultive una muy mala fama y nosotros ahí: atentos a la papaya para soltar la crítica mordaz.

Hay gente que vive de eso en los canales de televisión, hablar mal del otro es una profesión y hasta otorga un estátus de superioridad moral de ese criticón con salario, por ejemplo Fashion Police y toda esa gente que se dedica a encontrarles celulitis y arrugas a las reinas de belleza. Yo he sido muy burletero -para muestra este blog-, pero desde hace unos años he tratado de menguar esa costumbre malsana, en principio porque no me gustaría que se burlaran de mí ni que la gente que no me conoce diga cosas sobre mi vida y mi familia, gente a la que ellos no les importa… y reflexiono que cada cual tiene su vida privada y motivos personales para su obrar, a veces es síndrome de Asperges, como Lionel Messi, o una enfermedad ósea terrible como la de Mick Mars, el guitarrista de Mötley Crüe.

Yo también me he burlado de la gente y he hecho críticas sin conocer las historias, pero este afiche que hice tiene su propio cuento, no era directamente una burla contra Justin Bieber, sino contra los metaleros de Photoshop en una discusión sobre los gustos metaleros de artistas pop como Cristian Castro.
El caso de Justin Bieber es muy buen ejemplo. Conozco gente que dedica su tiempo a burlarse de él, a insultarlo a compararlo con Behethoven o con Fredy Mercury y en conclusión a denigrar de él como persona porque no les convence su arte, o simplemente, como dijo el famosísimo pedalista y filósofo antioqueño: "(…) la gente se muere menos de cáncer que de envidia".

Por desgracia -de ellos- la fama implica otras cosas que no siempre son agradables. Quien es célebre se convierte en patrimonio de la masa, y sabemos que la masa es en general, una horda ignorante que obedece a las tendencias. Ahora con mis trillizas, entiendo qué es eso de que a uno lo paren en la calle personas desconocidas a preguntarle un montón de cosas, pero esa es otra historia, de otro blog.