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3 mar 2016

Dejaron caer al Carlos Vieco

En uno de los sitios emblemáticos de Medellín, en el Cerro Nutibara, está ubicado el Teatro al aire libre Carlos Vieco. Una media torta al estilo romano en el que durante tres décadas los músicos locales han presentado delante de miles de seguidores lo que hizo reconocer a mi ciudad como capital del rock.

Cierto, eso de "capital del rock" ya no le queda. Tengo entendido que Medellín ya es la capital mundial del reguetón y que los rockeros y metaleros que sobreviven nadan contra la corriente tratando de encontrar espacios de divulgación. En el centro, en las Torres de Bomboná, existe un oasis de rock y buena música que se llama Rock Symphony. Su propietario es uno de esos gestores que con profundo romanticismo cree que se puede seguir siendo rockero. En el centro no hay un lugar del tamaño del Carlos Vieco para conciertos al aire libre a excepción del Parque de San Antonio (que no es para eso). Aunque como Hugo (el dueño de Rock Symphony) hay varios, sin el convencimiento de los administradores de ciudad no se puede.

El Teatro Metropolitano está "en la mala" también, va a tener que cerrar, es comprensible que los arreglos del sitio tengan un valor prohibitivo, pero en el Carlos Vieco la situación no es tan grave. Aún así, hoy es un lugar digno de espanto en el que en vez de crecer la cultura local (y mundial), abundan las malezas y escasean los sonidos de la juventud, que ya estamos entre los 40 y 50 años.

Allá fue mi primer concierto, vi a Perseo y quedé enormemente impresionado con el talento del grupo. Vi también las primeras presentaciones de Ekhymosis, Athanator, Tenebrarum (esta es más reciente), Skullcrusher, AntagonJuanita Dientes Verdes, Emma Hoo (lástima el video dañado), y otros grupos que si ya no existen, dejaron una huella importante en el entorno musical de Medellín.

Este texto fue inspirado por un video en el que se expone el abandono del teatro, a continuación Román González, otro quijote de la música de mi ciudad, muestra y cuenta lo que pasa con este sitio que fue el segundo hogar de muchos de nosotros.


El Carlos Vieco no tiene que ser una plaza exclusiva para el rock y el metal, es un espacio de la ciudad que debería estar abierto para todo tipo de manifestación cultural, un lugar que en sus gradas y escenario ha acogido cantidades de personas que llevamos esos momentos en el corazón, allí conocimos bandas, hicimos amigos, pogueamos y soñamos con ser estrellas de rock después de interminables filas en las lomas del Cerro, pero esa es otra historia…

https://youtu.be/eBs9IcYsEbM

3 sept 2014

"Se nos caspió* el metal"… ¡maduremos pues!

*Caspió: de convertir en caspa, se dice en jerga paisa cuando algo pierde su gracia y su ensencia y se convierte en una cosa distinta que le gusta a otro público, ejemplo: Juanes se caspió.

En el grupo de Facebook MI PASIÓN ES EL METAL se ha planteado por segunda vez la discusión sobre la legitimidad de Cristian Castro como metalero, dado que el músico mejicano ha montado una banda de heavy metal y hace poco se le vio en un video vestido con armadura de malla cantando y tocando canciones de Black Sabbath y Led Zeppelin.

Los comentarios de indigandos con una superioridad moral absurda no fueron pocos: enfocados sobre todo en su apariencia y en su producción musical en la música romántica y el pop en español, pero muy pocos fundamentados en la calidad de su trabajo. El grupo de Cristian Castro, La Esfinge, aunque no es de lo más pesado ni marca una identidad en el mundo del heavy metal, tiene una calidad aceptable.

Pero el tema que quiero abordar no es una crítica musical. Como lo expresé en el grupo:

Prefiero mil veces que el artista pop se tire sus canas al aire haciendo metal, tocando covers de Black Sabbath y tatuándose el logo de Tool, prefiero a este man con su chorro de voz (porque no se puede negar el talento) tocando "lo nuestro"; que a Juanes, que de tocar Thrash pasó a cantar rockcito para niñas y luego una mezcla de tropipop con guasca.
Esos tiempos en los que el metal había que mantenerlo en cassettes mal grabados marcados con Liquidpaper y Kilométrico se acabaron! Los metaleros ya no somos unas minorías escondidas en catacumbas ni los músicos son "venidos a menos"; si no lo han notado, el metal es un movimiento global y transgeneracional; y este man no escapa a eso, pues a pesar de que se dedicó a cantar otro tipo de música siempre le ha gustado el metal y ahora que quiere hacer lo que le gusta, no necesariamente lo que más vende en México, le llueven críticas y resultan muchos indignados con su trabajo.
No entiendo por qué a alguien no le puede gustar lo que nos gusta a nosotros, por qué este man no se puede divertir tocando metal. Es contradictorio que mientras muchos de nosortros tratemos de difundir el gusto por esta música, otros critiquen que a alguien le guste.
Yo estoy seguro que muchos metaleros tienen su lado "claro" y también disfrutan oyendo y bailando otro tipo de música: salsa, vallenatos, pop, baladas románticas, música tradicional colombiana, rancheras, etc. y nadie va a ir a decirles: "usted es metalero, váyase de esta fiesta bailable".

Lady Gaga ha manifestado sus intenciones de hacer un cover de In the End, de Anthrax, y al parecer ha entrado en consultas con Scott Ian, Frank Bello y Charly Benante, y a ellos no les molesta en absoluto que esta artista pop, que también gusta de sonidos más duros, utilice una de sus canciones para ponerle su estilo.

Ya ha pasado antes con versiones muchísimo más light originalmente en heavy metal o hard rock y aunque pienso que "se tiraron" la canción, es respetable que "nuestra música" sea compartida con otros estilos, porque para el lado contrario no hay problema:

Gozamos cantidades cuando las bandas adaptan música country, salsa, rock and roll, rockabilly, baladas y hasta música clásica o temas de videojuegos. Saltamos de la silla en el teatro (o el sofá de la casa) cuando vimos a Tony Stark con camiseta de Black Sabbath -¡y hasta existe un action figure!-, felices porque la película Iron Man estaba musicalizada con AC/DC; lo mismo pasó cuando aparecieron Last Action Hero  y Misión Imposible, entre otras; nos encanta ver a nuestros grupos de vez en cuando en televisión y en el cine y nos quejamos como mueco con mazorca porque el metal no tiene suficiente difusión. Nos alegramos cuando en Indonesia el presidente resulta ser un metalero, aunque nos afecta quizá tanto como el disco de Cristian Castro.

En Colombia, gracias a esa "comercialización" del metal es que en los años recientes han llevado bandas internacionales a dar conciertos de talla mundial -y otros menos suntuosos-, además de factores económicos y comerciales, gracias a esa exposición del metal es que ahora hay salas de ensayo y estudios especializados, se consiguen mejores y más instrumentos musicales y se está empezando a tomar en serio el ser metalero. Ya hay festivales que incluyen el metal como género protagonista y los grupos han alcanzado altísima calidad.

Respecto al asunto que motivó la nota, creo que el tipo debió formar su banda lejos de la sombra de su nombre y salir enmascarado o maquillado -como es bien apreciado en nuestras esferas metaleras- para evitar esos señalamientos de "maricón", "poser" y falso metalero. Es más, maquillaje y máscaras son lo más bacano en Ghost B.C, Kiss, Gwar, Slipknot y en el black metal en general.

Los radicalismos dejaron de ser la norma, los metaleros ya no somos unos parias ni mucho menos una élite y por eso mismo reprocho la crítica que se le hace a Cristian Castro, que tiene todo el derecho a disfrutar de esta música como lo hacemos nosotros. Usted que lee… le apuesto que si no es metalero, alguna que otra canción de metal le gusta (aunque no sabe que es metal) y si es metalero, le aseguro que en otros ambientes se "zafa la corbata" y se pone a bailar y a cantar música distinta que no tiene nada que ver con Megadeth ni Cradle of Filth, todos tenemos un lado "claro" y no somos enfermizamente metaleros, yo por ejemplo, no me avergüenzo en contar que dos o tres veces me he ido con amigos a escuchar salsa a El Tibiri, pero esa es otra historia…

REMATE: reclamamos que se nos trate con respeto, que no se nos discrimine por lo que somos, por lo que nos gusta; pero cuando alguien que no es conocido por metalero manifiesta el gusto por nuestra música, aparecen los insultos… hay que ser coherentes y tratar a los demás como esperamos ser tratados.