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1 dic 2015

Fumémonos un bareto, seamos amigos

Entrada original en Facebook (7 de agosto de 2013 a las 15:13), que publico aquí porque un amigo me ha refrescado esta semana sobre la vigencia de lo escrito... ahí va.

Resulta que existe un producto, que es procesado por la gente, que altera la percepción de los sentidos y que hace feliz a la mayoría que lo consume. Se origina en las plantas y luego de un proceso sencillo, se le hace llegar a los consumidores para su placer y para el lucro del productor.

Ese producto no es bien visto por algunos segmentos de la sociedad y como en esos segmentos no hay participación del mercado, pues se opta por prohibir el cultivo de la planta, el procesamiento, la comercialización y el consumo.

A pesar de la prohibición generalizada, los consumidores desean continuar con sus hábitos y los productores con sus bolsillos llenos mientras que paralelamente se crea un mercado negro en el que el negocio, por clandestino, rinde mejores ganancias.

Al Capone se dedicó a las putas, las apuestas
 y el trago. Idolo de Pablo Escobar, hoy estaría
dedicado a las drogas o quizá comandaría un
grupo guerrillero. En su tiempo condujo una
guerra de lo ilegal, cuya historia se repite.
Familias se organizan para sacar provecho de esa fisura en el sistema e impregnan las instituciones, corrompiendo policías y mecanismos de control, de manera que se les permita llegar a los consumidores con su producto. Así es que surgen las mafias, que por la necesidad de controlar los canales de distribución y los territorios de venta, comienzan guerras contra otras familias mafiosas y contra el estado, que lucha contra el negocio en general.

Se expande la violencia, pero se permite el consumo en situaciones singulares, con fines medicinales, y así es que se lucran unos pocos y de ese negocio autorizado, el estado cobra impuestos. La excusa medicinal es la vía para continuar en la vigencia del negocio y para el consumo...

Esa ventana no es suficiente para que cese la violencia y las persecusiones tanto contra productores como contra consumidores, pues la excusa medicinal no es buena para todos ni produce las mismas ganancias, la violencia no solamente no se reduce, sino que se intensifica, y a medida que se agranda el gigante, son más los policías y políticos corruptos que amparan a la mafia, son más los muertos y más las mafias.

Crece también el mercado negro de armas y el contrabando de materias primas e insumos y la creación espontánea de guetos de consumo en barrios marginados y prostíbulos, lo que genera, por la clandestinidad, mayores problemas de seguridad y salud pública.

La solución sería legalizar la cadena productiva y el consumo de la sustancia, entregando al estado el control de esa cadena con los siguientes beneficios:

  1. Cesa la violencia y se reduce la corrupción
  2. El mercado se regula con precios y se controla la producción, distribución y venta
  3. El estado cobra impuestos a empresas organizadas (no mafias) y también puede cobrar IVA sobre las ventas
  4. El estado podría, si quiere, tener el monopolio de esa cadena productiva.
  5. Se puede controlar al consumidor y hacer seguimiento del mercado legal

Una vez se adopte la legalización, la sociedad se estabilizaría y aún con algunos problemas de consumo excesivo, el daño social es mucho menor que en las circunstancias prohibitivas.

Ese fue el proceso que se vivió en Estados Unidos entre los años 1920 y 1933, cuando el gobierno prohibió el Whisky que terminó por, finalmente, "rendirse ante el enemigo" y ponerlo de su lado. Lo mismo ha pasado con ciertas drogas, como las guerras del opio (y hasta de té) en Asia y yendo mucho más atrás, sucedió con el contrabando de tabaco entre América y Europa.

Actualmente el whisky es un alcohol que no está prohibido, y que, al contrario, es socialmente aceptabo y su consumo es bien visto en las sociedades occidentales, tanto, que los empresarios más estirados y los políticos más encumbrados lo toman para su regocijo y se convierte en símbolo de estátus.

Esos que toman whisky, muchos de ellos, se oponen ciegamente a la legalización de las drogas sin darse por aludidos, cuando ellos son protagonistas de la historia al tomarse un trago o fumarse un cigarrillo, consumen una sustancia otrora prohibida, se deleitan y hasta se emborrachan, pero al mariguanero no le permiten su derecho a hacer lo mismo con otro producto... aunque más de uno de esos personajes con pedigree se fuma sus baretos y se echa sus pericadas.

Se vendió libremente en el Siglo XIX y comienzos del XX con el apelativo de "tabaco indio", "cigarros de alegría" o "tabaco cannabis", y se ofrecía como remedio para el asma, dolores, bronquitis y gripas... no sé cuándo empezó a proscribirse en el mundo, pero desde ese momento, el mundo ha sido menos feliz. Existen movimientos que ya no son hippies, sino naturalistas y médicos que defienden el consumo para paliar los dolores de ciertas enfermedades catastróficas como el cáncer y el sida y para mitigar jaquecas inmanejables.

Otros defienden la legalización por su derecho a consumir lo que les de placer y otros por la libre empresa. En Canadá existe desde el año 2000 el partido de la marihuana, que evidentemente procura que se logre legalizar este mercado, y no son solamente un grupo de mariguaneros locos, son gente organizada políticamente.

Yo defiendo la legalización por muchas razones, entre otras, creo que la marihuana no es más dañina que el alcohol o el tabaco, es más, en mi familia he sido testigo de los muertos de cuenta de cánceres e infartos producto de largos años de tabaquismo y "traguitos de fin de semana"; y en los días pasados hemos sido testigos de casos de borrachos que al conducir terminan asesinando gente, y eso pasa en todas partes, muchas veces... pero en los periódicos no hemos visto hasta ahora casos de mariguaneros que atropellen a nadie por los efectos de una traba. Y ojo! no digo que eso no pase

Yo estoy de acuerdo con otras razones para la legalización, que ya las expuse en la historia del whisky y considero que ese camino lo deben seguir la marihuana y otras drogas. Sé que existe el riesgo de que la gente se exceda en el consumo con los perjuicios que eso puede traer para los individuos, las familias y la sociedad; sé que mi hijo algún día se expondrá a momentos en los que debe decidir si se fuma o no un bareto, así como va a tener que decidir si se fuma o no un cigarrillo, si se toma un trago o si se vuelve vegetariano, si empuña un arma o si se vuelve ladrón.

Mi hijo, y los hijos de cualquiera, tendrán que tomar decisiones en su vida y no es necesariamente una prohibición la que le impide tomar un camino que desde una óptica parezca nocivo, la orientación de mi esposa y yo, así como la que me dieron mis papás, la formación en los colegios y la buena educación institucional son las herramientas para que un niño, un muchacho, un adulto continue con una vida sana o se pierda en el mundo de la drogadicción o el alcoholismo, o el vegetarianismo, o el onanismo, o el nazismo...

La prohibición de la marihuana (y otras drogas) no ha traído nada bueno y el mundo está siendo testigo de un despertar tardío en el que en Europa, EE.UU. y Uruguay se están dando los primeros pasos para convivir con dos aspectos ineludibles de la sociedad: la búsqueda de placer y la búsqueda de dinero, mediante los humos de un "Marlboro salvaje" o un "Pielroja sin indio".

No sé si me toque el momento en que, como el whisky, la marihuana integre una sociedad de consumo y se incruste en las reuniones sociales y cocteles, pero ese es el futuro, hacia allá van las cosas y quizá en unos lustros aparezca un Juan Valdez que diga "fumémonos un bareto, seamos amigos".

10 feb 2014

La boñiga con leche y el Viagra

Cuando nos daba tos, mi mamá nos daba miel con mantequilla y limón y funcionaba por la noche antes de dormir; en el día no había remedio disponible en la escuela. Hace muchos años me dijeron que un remedio casero muy efectivo para la tos era tomarse un licuado hecho con leche y boñiga fresca (que sí estaban disponibles en mi escuela). Yo nunca ensayé eso y menos mal mi mamá  tampoco, pero estoy seguro que ese es el mejor remedio contra la tos que puede existir en el planeta: cuando uno vea que se acercan con la taza llena de ese caldo especial de productos vacunos ¡no vuelve a toser nunca en la vida!

Ahora me limito a chupar pastillitas de Halls y a veces tomar jarabe para la tos, a pesar de que tenga algunos efectos secundarios, entre otros: somnolencia; pero si es de noche es bien recibido porque ayuda a dormir mejor. Los remedios caseros han sido reemplazados poco a poco por las drogas industriales y según dicen estudios, es la segunda industria más poderosa después de la bélica. Aquí en Canadá hay muchos laboratorios que producen y comercializan varias de las marcas más "populares" y algunas de ellas discutidas por los efectos secundarios adversos que pueden traer.

No sé si en otras latitudes, pero la televisión local tiene muchos comerciales que publicitan drogas específicas mostrando familias felices, entornos limpios y de ensueño. Espacios de más de un minuto en los que casi el 50% del tiempo advierten de los posibles efectos secundarios, casi todos aterradores, mientras que el actor sonríe y abraza tiernamente a su esposa.

Aquí van unos, aunque en inglés, que advierten de los efectos secundarios mientras todos son felices. Lunesta, que hasta puede generar comportamiento psicótico y ganas de suicidarse, es el campeón:




Hay efectos secundarios positivos, pero muchos negativos que normalmente son raros y pasan desapercibidos por los pacientes y los médicos. A pesar de que en los comerciales y en las mismas etiquetas y páginas web de esos fármacos advierten de los riesgos, la gente los ignora porque su padecer quizá es tan terrible que se someten a un peligro menor o mayor con tal de que, por ejemplo, logren tener una erección digna de un veinteañero, salir de una depresión o frenar el dolor de la artritis.

A veces es una decisión aparentemente fácil, pero es mejor que pregunte bien antes de medicarse.
Morpheus le advirtió a Neo lo que le iba a pasar si se tomaba la cápsula roja.
Hay consecuencias hasta graciosas, pero que son señal de alarma. Si se consume un antidepresivo que se llama Elavil (clorhidrato de amitriptilina) que se usa además para controlar las orinadas nocturnas de los niños, o el relajante Robaxin (methocarbamol); uno puede terminar no solamente tranquilo y relajado, sino orinando verde. Con el Viagra (sildenafil) no solamente se puede llegar a "ver estrellas", sino que se puede perder agudeza visual, ver en tono azul y borroso y tener que ver una dolorosa erección de más de cuatro horas.

Pero esas son unas consecuencias minúsculas comparadas a algunos efectos secundarios tan apabullantes como tuberculosis, pérdida de movildad, sonambulismo severo, diabetes, cáncer (linfoma), diarrea e incontinencia -sí señor, al mismo tiempo-, daños en los riñones, corazón, hígado y pulmones; alergias y hasta la muerte. Una droga para el acné y otros problemas cutáneos llamada isotretinoin (marcas Accutane, Claravis, Amnesteem, Absorica e Isoface) puede producir defectos congénitos en los niños y por eso advierte a quienes la usan, si son mujeres, de no quedar en embarazo, y a todo el mundo, de no donar sangre por un período de mínimo seis meses después de terminar el tratamiento. Los niños pueden nacer con las extremidades cortas, incompletas o sin ellas.

Los que tienen dificultades para dormir quizá tomen Ambien (zolpidem), y en este caso el remedio puede resultar peor que la enfermedad. Algunos de los efectos secundarios reportados por ciertos pacientes son las pesadillas, terrores nocturnos y hasta sonambulismo severo. Ha habido informes de gente que conduce su carro sin recordarlo y sin saber a dónde llegaron.

En un artículo médico que leí hace mucho y que por desgracia no puedo citar, el autor dice que para evitar los efectos secundarios y formular una adecuada prescripción habría que someter a cualquier paciente a un detallado examen genético que describa las posibles complicaciones frente al uso de ciertos fármacos o a la introducción de ciertas moléculas en el organismo, pero por ahora esos procedimientos no son viables por los enormes costos y el gasto de tiempo que acarrearía, nada más para emitir un "de pronto" que siembre pánico hasta por tomarse una Aspirina.

Mientras investigaba para escribir esta nota me tomé el trabajo de crear una matriz en Excel con algunas drogas importantes y sus posibles efectos secundarios, y quedé impresionado con la cantidad de "venenos" que se puede tomar uno - yo por ejemplo debo tomar rosuvastatin para el colesterol - que quizá, léase bien: QUIZÁ, resulten más dañinos para otros órganos creando problemas mayores. Sabiendo eso, la doctora que me lo recetó me advirtió que debía hacerme varios exámenes sanguíneos para determinar si podía o no continuar con las pastillas y evitar esos efectos secundarios desagradables. Ella fue clara y me dijo para qué era la droga y para qué los exámenes, y como era de esperarse, yo hice las preguntas de rigor.

No sobra nunca que usted pregunte a su médico si ese remedio que le manda tiene otros efectos colaterales que no están nombrados en la etiqueta o si se convierte en un coctel mortal al mezclarlo con alcohol, otros fármacos o algunos alimentos. Por el contrario, hay otros compuestos que parecieran inocuos, pero con efectos muy positivos y que de verdad alivian el mal para el que se supone que están destinados, como la glucosamina que me ha liberado del dolor de la artrósis, pero esa es otra historia.

Referencias:

http://health.howstuffworks.com/medicine/medication/10-weird-prescription-drug-side-effect1.htm
http://www.vaughns-1-pagers.com/medicine/prescription-drug-tv-ads.htm
http://www.drugs.com/international/isoface.html
http://www.drugs.com/ingredient/isotretinoin.html
http://chealth.canoe.ca/